Cultura y tradiciones

Allí, en la lejana e ignota Plomvuria, los vurian carecen de animales, vegetación ni árboles. Es por este motivo que entre otras cosas, desconocen la existencia del fuego y en consecuencia, también por supuesto la cocción de alimentos. La principal fuente alimenticia es el pescado crudo que deben extraer del intempestivo Océano Sandulansz norte que rodea la isla.
También cuentan con una numerosa colonia de focas y lobos marinos de la cual no solo se alimentan, sino que también utilizan sus pieles, huesos y dientes. Un importante aspecto en los nacimientos de los vurian son las muy frecuentes desfiguraciones faciales, las cuales, de existir, son consideradas marcas de favor divino del Hermofrolote.
En ciertos casos, cuando los bebés nacen sin deformaciones, para ganarse favores divinos sus padres someten a sus hijos recién nacidos a sufrir dolorosas deformaciones forzadas.
Por otra parte, los rituales funerarios de los vurian para honran a sus muertos, consta de la disolución de cuerpos en un sitio al que llaman: Uhu z’ oko, es decir, una poza en el frío suelo rocoso donde la carne es disuelta por completo.
En la creencia popular vurian, el alma del fallecido se convierte en parte del gélido suelo eterno de Plomvuria y por extensión, al mismísimo Hermofrolote que también se encuentra allí congelado.
Antes de ser sumergidos en Uhu z’ oko, los cuerpos de los muertos son cuidadosamente envueltos en pieles de foca y mientras se hunden, realizan ceremonias con cánticos para manifestar la despedida. Posteriormente, un familiar dedica al difunto palabras que aseguren el paso hacia el gélido reino del Hermofrolote.
A menudo, aquellos que caen en desgracias por diversos motivos, fallan al gran plan del Hermofrolote y esto dispara supersticiones relacionadas con dicha deidad que suele ser fatal para estos individuos.
Son condenados a la ira del Hermofrolote, por lo cual, son entregados al Triunvirato para que éstos los lleven hacia el subsuelo. Así, los descarriados se convierten en espíritus, bestias nocturnas que asolan largas noches gélidas de Plomvuria.

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