En una ciudad sin nombre abunda el caos y muerte, nada parece estar vivo, solo aquello que parece estar muerto hasta que cobra vida. El futuro trajo consigo este destino para quienes aún permanecen en la ciudad. Solo unos pocos se atreven a demostrar resistencia con cierta destreza.
Cuatro mujeres están en pie entre escombros, cuatro amigas que entre sí ignoran la situación de las demás. Cada una de ellas, desde su sector, intentará llegar a la zona de Tres Puentes, el tórrido núcleo infernal de la ciudad sin nombre, donde la carne, el metal y la guerra se fusionan.

Título original: Ciudad sin Nombre.
© Autor: Luis Aníbal Nez.
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Montevideo – Uruguay
Carta del autor

Hubieron diversos elementos que me inspiraron a describir situaciones de la ciudad sin nombre. Muchas de ellas, me inspiraron tras estudiar las crudas y reales vivencias bélicas en historias de personas que para su desgracia nacieron, vivieron, sufrieron y murieron sin conocer felicidad alguna aquí, en el mismo mundo donde todos convivimos.
La idea de estas guerreras futuristas, atravesando una muy derruida ciudad devastada, estuvo en mi mente durante mucho tiempo. Aunque estuviera escribiendo otros cuentos o novelas de importante nivel de complejidad, la idea de la ciudad sin nombre con frecuencia me quitaba el sueño por las noches.
Fue así que un buen día, ya ni recuerdo cómo, entre agosto y octubre del año 2006, comencé a escribir el primer borrador de esta novela. Dejé de lado las aventuras de un guerrero llamado Üll Kristianson por aquel entonces, para tomar las riendas de este nuevo proyecto.
De todos modos, la historia de Üll se me había tornado sumamente compleja y enmarañada, necesitaba un respiro para mi mente, pensar por un tiempo en otro libro. Al mismo tiempo, necesitaba escribir algo diferente a la fantasía oscura, es decir el género de la saga de Üll.
Tampoco deseaba en ese momento plantear una historia ambientada con el presente, pues ya era demasiado para mi el presente denso del día a día como para describirlo con detalles al llegar a casa. Opté entonces por situar la acción en un futuro posible, no demasiado lejano.
Al igual que me ocurrió con otros libros, comencé a escribir ciudad sin nombre sin tener la más remota idea de cómo terminaría, simplemente me dejé llevar por las situaciones de los personajes.
Fue un gran desafío, al mismo tiempo fue un riesgo, pues es sencillo perderse en los propios laberintos literarios que uno mismo construye, lo cual suele ocurrir con frecuencia cuando se complica demasiado una trama o el final de un arco de personaje.
Se me hizo especialmente complejo encontrarle un atinado final a este libro, como con otros, no fue la excepción, pero en este caso con una complejidad particular. A veces es necesario que corra un poco de agua bajo del puente, en este caso debió correr bajo tres puentes, así que corrieron varios galones para lograr el producto final.
Llevó bastante tiempo, aunque creo haberle podido dar el final que esta historia merece sin descuidar, por supuesto, el desarrollo de cada personaje. La novela está finalizada y queda a la espera de que puedas leerla, eso es lo que realmente importa a fin de cuentas. Espero que pronto puedas disfrutarla.
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Zornya

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