Lágrimas de cromo

La joven se aparta aún más, deja de abrazarlo, se entristece, retrocede un paso, dos, tres, su rostro se desploma en llanto sin consuelo. El hombre, que ahora ya no es de cromo, se siente impotente al ver cómo ella se le aleja rápido, cada vez más. Nota de pronto que, para su pánico personal, su piel se vuelve a recubrir de cromo rígido cual si fuese un líquido que lo sumerge inquebrantable y frío.

Él intenta moverse para ir donde ella, alcanzarla, pero no puede moverse de su sitio por mucho que lo intenta, se esfuerza, no logra cambiar nada. Estira los brazos hacia delante con intención de impulsarse pero, en cada intento pierde aún más movilidad.

El hombre deja caer lágrimas de cromo, pestañea, examina su entorno, ya no siente sonido alguno, no percibe aromas, la luz del Sol ya no le da calor. Sus ojos apuntan hacia bajo, descubre que entre sus pies de cromo hay un girasol que antes no estaba allí.

Enseguida, muy rápido, vuelve a buscar a la jovencita con la mirada pero, ésta no se encuentra a la vista. Entre ecos de la colina sólo se oyen los llantos desconsolados de ella, algo que él ya no es ni será capaz de escuchar jamás.

Ahora, en ojos de él solo queda un par de ojos ciegos, párpados abiertos perpetuamente y el reflejo de una inesperada expresión sentimental eterna, impotente, infinita, cristalizada para siempre en gruesas lágrimas de cromo.

FIN


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Una respuesta a «Lágrimas de cromo»

  1. Avatar de Krypsaiell59
    Krypsaiell59

    Ahg qué triste belleza encierra éste relato…me conmueve!

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